CUIDADOS DE LA PIEL PARA EL VERANO

Woman on beach with sun symbol on her backEn verano nuestra piel está más  expuesta a todo tipo de agresiones externas. La vida se realiza principalmente al aire libre y aumentamos las actividades lúdicas y deportivas. La principal agresión cutánea es a través de la exposición solar, pero también nos exponemos más al contacto con el agua ( duchas , playas , y piscinas) y estamos más expuestos a picaduras, roces y traumatismos, contacto directo con plantas, etc.

En verano debido al calor y la mayor  sudoración, con frecuencia requerimos una higiene frecuente. Una higiene excesiva, con lavados frecuentes puede solubilizar y eliminar los lípidos de la superficie de la piel. Así se pierde el poder tampón de la epidermis, con la subsiguiente pérdida de agua transepidérmica. Ello nos obliga a aconsejar el uso de detergentes que, aunque eficaces, no dañen el manto hidrolipídico en exceso, y sean poco irritantes a pesar de su uso repetido.  En la actualidad son muy utilizados los denominados jabones o coloides de avena. Son fabricados a base de harina de avena (fracciones o extractos), o de las formas micronizadas y coloidales de la misma harina, para la limpieza de pieles muy sensibles, como las de los atópicos, que no toleran el contacto con agentes tensioactivos. No solubilizan el film hidrolipídico y poseen un efecto tampón que permite compensar las variaciones de alcalinidad o acidez del pH, devolviéndolas a su entorno fisiológico normal, actuando como protector cutáneo ante agresiones químicas externas.

El exceso de sudoración es otro de los inconvenientes provocados por las altas temperaturas veraniegas. Los jabones y syndets con antisépticos añadidos, pueden ser útiles en aquellas regiones de hipersudoración, como axilas y plantas de los pies, cuyo microambiente húmedo favorece la proliferación de agentes infecciosos. El uso de desodorantes y antitranspirantes es también beneficioso para la prevención de alteraciones en estas zonas. Sin embargo, debe tenerse en cuenta, que aunque raramente, la aplicación repetida de algunas de estas sustancias, puede ser a su vez fuente de sensibilización o de irritación.

La mayor sudoración en época estival también aumenta la presencia de eczemas de contacto producida por materiales del calzado (gomas, cromo del curtido de pieles), así como por pegamentos contenidos en cintas de empuñaduras (raquetas de tenis, remos, etc).También en verano el calor y la maceración favorece el desarrollo de micosis cutáneas ( hongos). La maceración producida por la oclusión del pie y el microambiente húmedo favorece el crecimiento de hongos (“pie de atleta”).  El suelo de duchas, vestuarios y piscinas juega un papel importante como reservorio. Es importante el uso de calzado ventilado y seco, calcetines absorbentes, antitranspirantes, antisépticos y antimicóticos en polvo, así como el calzado de ducha para la prevención. Este tipo de medidas nos protegerá contra infecciones víricas en forma de verrugas plantares e infecciones bacterianas.

En verano, las agresiones ambientales externas pueden producir una sequedad cutánea intensa. Por ello deberán utilizarse emolientes  que suavizan y hacen la piel más flexible al aumentar el grado de hidratación de la capa córnea. Son imprescindibles para después del baño o ducha.  Son útiles las cremas de urea al 5-10 % aplicadas después del baño, baños de agua templada con algún emoliente como la avena, o la  aplicación de lubricantes como la vaselina o la parafina. Otros aceites vegetales (Karité, rosa de mosqueta, argán, sésamo, almendras, etc) son también muy buenos hidratantes con una excelente tolerancia.

En verano aumentamos nuestra exposición al sol. Dentro de los efectos negativos de la luz solar sobre la piel destacamos los efectos a corto plazo (Eritema solar, fotodermatitis de contacto, reacciones de fototoxicidad, reacciones fotoalérgicas, etc) y los efectos a largo plazo (fotoenvejecimiento, cáncer de piel, cataratas, alteraciones de la respuesta inmunológica). Para evitar el exceso de radiación ultravioleta solar debido a la mayor frecuencia de exposición, se debe recomendar la fotoprotección con ropas y sombreros así como con la utilización de fotoprotectores. Si realizamos actividades o deportes al aire libre se recomienda el uso de productos resistentes al agua y al sudor.

Además durante el verano pueden exacerbarse dermatosis preexistentes. Así por ejemplo, pueden aparecer  las dermatosis fotosensibles, algunas urticarias, dermatitis atópica y acné.

RECOMENDACIONES GENERALES

Las recomendaciones que podemos proponer para mantener la piel en buen estado son las siguientes:

1. Ingerir suficiente líquido para garantizar un estado óptimo de hidratación general de todo el organismo, especialmente si se practica ejercicio físico.

2. Seguir una dieta que garantice un aporte suficiente de vitaminas antioxidantes (E, A y C) y de minerales con una función similar (selenio, zinc).

3. Utilizar cremas hidratantes para favorecer la hidratación de la piel y reducir la pérdida de agua.

4.Utilizar geles de ducha o baño que protejan el manto hidrolipídico

5. Utilizar cremas protectoras de la radiación solar.

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