STRESS Y PIEL

stress y piel

Los dermatólogos conocemos muy bien la importancia que tiene el componente emocional en múltiples procesos cutáneos. La piel es en muchas ocasiones la primera diana donde se reflejan nuestros problemas psicológicos. Así por ejemplo un aumento de la ansiedad puede desencadenar una caída de cabello, un brote de herpes (calenturas en labios), una reactivación de la psoriasis, de la dermatitis seborreica o incluso de la dermatitis atópica.

Se calcula que al menos un 40 % de las enfermedades cutáneas tienen un transfondo psicosomático. Es decir, llegamos a somatizar en nuestra piel nuestro estado emocional. En enfermedades como el acné, la urticaria, el prurito o la rosácea siempre existe un transfondo emocional importante que debe ser valorado y tratado. Evidentemente, esto puede asimismo ocurrir en otros órganos y ejemplos por todos conocidos podrían ser: un infarto de miocardio por exceso de stress, una úlcera de estómago o incluso un cáncer por disminución de la inmunidad. Y este factor es clave, es decir , cualquier estado de ansiedad, stress, depresión, etc alterará nuestro estado inmunitario, en ocasiones a través de una hiperactividad de nuestro sistema nervioso simpático que es el que nos defiende del stress real (por ejemplo aumentando la adrenalina y el cortisol ante una pelea o situación de riesgo real). Pero este sistema también se puede activar por miedos irreales o exceso de ansiedad, dando lugar a manifestaciones orgánicas que en la piel se manifiestan generalmente como brotes de enfermedades crónicas (herpes, psoriasis, dermatitis seborreica) o más raramente en forma de tumores (linfomas), porque en los cánceres de piel intervienen más los factores genéticos y los ambientales (exceso de exposición solar, quemaduras…).

Por ello, el dermatólogo debe abordar al paciente en todo su conjunto, en una medicina integral u holística, que valore todos los aspectos objetivos (tipo de lesiones, tiempo de evolución, historia previa, datos analíticos, en ocasiones datos de la biopsia de la piel…) así como de los datos del estado de su paciente (tipo de personalidad, situación laboral y personal presente, nivel de stress y ansiedad, patologías psicológicas previas…). Al abordar al paciente de forma integral, escuchándolo y no focalizándonos únicamente en la lesión por la que consulta, podremos hacer un diagnóstico más preciso, un tratamiento más adecuado y lo que es más importante, podremos explicar las causas del brote, las medidas a tomar, las pautas a evitar y con ello haremos una medicina y dermatología preventiva.Combate el stress y la dieta

Unas pautas de comportamiento sanas (dieta, ejercicio, yoga, evitar excesos de sol y otros excesos, practicar hobbies, técnicas de relajación, meditación…) nos ayudarán a encontrar un equilibrio necesario para que nuestro organismo, y la piel, como su manifestación externa más evidente, se mantengan saludables. Todos estos consejos junto con los tratamientos recomendados por el dermatólogo (tanto cosméticos como médicos) harán que nuestra piel refleje salud y naturalidad.

En la Clínica Bioláser tratamos de ver de forma integral a todos los pacientes, tratando de entender su situación y que es lo que más necesita para recuperar su salud y su autoestima.

Dr. Pablo Boixeda

Dermatólogo

No hay comentarios

Agregar comentario